Ganar al bingo

El bingo es un juego de azar increíble. No sólo es una actividad entretenida y social (incluso en sus variantes online junto a la potencialidad enorme de las salas de chat), sino que también puede llegar a ser un juego muy rentable. Para ganar al bingo sólo deberemos seguir algunos consejos y comenzaremos a gritar “línea” y “bingo” mucho más seguido.

Cartonesbingo

Elegir los cartones

La elección de los cartones es un hito fundamental en el juego: de esta elección exclusivamente dependerá nuestra suerte y nuestro destino. Si jugamos con múltiples cartones, lo mejor es tratar de no repetir algunos números. Una buena estrategia es buscar los números redondos (10, 20…90) y tomar cartones que tengan variedad de este tipo de números. ¿Por qué? Porque los números redondos son fáciles de ubicar y nos permiten diferenciar los cartones entre sí en el frenesí del tiempo entre jugada y jugada.

Un segundo consejo ya lo hemos mencionado, números del bingo: siempre conviene elegir cartones con nuestros números preferidos. Este consejo es de naturaleza puramente psicológica: si perdemos con un cartón que contiene nuestro número favorito, no pasará nada; pero si perdemos con uno que no lo tiene, la frustración, esa enemiga fortísima del jugador, puede minar nuestro desempeño en la sala y nuestro raciocinio jugador.

Llevar un buen control

Si es que estamos jugando en una sala en la forma tradicional del juego (ni tragamonedas ni bingo online), la correcta ordenación de nuestros cartones resulta una actividad de importancia suprema. Veamos. En los bingos tradicionales, esto es, 90 números y cartones de 3 filas por 9 columnas, cada columna representa una decena particular. Así, sabremos, por ejemplo, que el 63 estará en la séptima columna y el 74 en la octava.

¿Para qué nos sirve lo anterior? Nos sirve para poder controlar múltiples cartones bajo el ritmo acelerado que impone este juego apasionante: solamente deberemos acomodar los cartones alineados uno debajo del otro, y el control de los números se transformará en una cosa de niños.

Elegir los cartones y controlar bien los números: no hay muchos más secretos en el bingo, un juego simple que atrae a multitudes desde hace cientos de años y que no deja de producir gente contenta y con los bolsillos llenos.

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