Origen, nombre y mitos del Baccarat

Todos los juegos de azar en un casino tienen sus propios mitos de orígenes, su rica historia y sus curiosos avatares hasta llegar a constituirse en lo que hoy en día disfrutamos en las salas. Y el Baccarat, un juego que ha alcanzado una nueva edad de oro de la mano de los casinos online, no es la excepción.

Baccarat

El Origen

Si bien los juegos de cartas pueden remontarse a por lo menos 2000 años atrás, el Baccarat nació aproximadamente hace unos quinientos años, alrededor del siglo XV italiano.

Fue Felix Falguiere quien jugó por primera vez este curioso juego. Pero no lo hizo con las barajas que hoy conocemos, no: lo jugaba con cartas de Tarot. También se cree que fue él el encargado de bautizarlo con un nombre que perduraría hasta nuestros días: Baccarat.

El nombre

Es curiosa la historia del nombre del juego. El poker, por ejemplo, si bien no utiliza la mano mayor para arrogarse una identidad, utiliza una de las más altas. En los juegos de dados, por ejemplo, la “generala” responde a uno de los lanzamientos que más puntos dejan al jugador que la consigue.

Por su parte, Baccarat proviene de una palabra del argot veneciano (bacará) que significa “cero”, nombre que alude al valor que se le asigna al 10 y a las figuras en el juego de cartas en cuestión. Es decir que, a contramano del resto de los juegos de azar, el nombre Baccarat designa la peor mano posible para un jugador.

Un mito de origen

También curiosa es una hipótesis sobre el origen y la genealogía del juego que lo remonta a un antiguo ritual etrusco denominado “Nueve Dioses”. En este ritual se ofrecía una virgen de áureos cabellos a nueve dioses (de allí el nombre del rito) al tiempo que un sacerdote lanzaba un dado de nueve caras.

Si el dado arrojaba un 8 o un 9, la virgen era proclamada de manera directa “sacerdotisa”. Si salía un 6 o un 7, se le prohibía el ejercicio de cualquiera actividad religiosa. Y si, por el contrario, salía un 5 o cualquier número menor, la virgen era condenada a caminar mar adentro.

Así, ya sea por contar con un curioso nombre, por haber sido jugado en sus inicios con cartas de Tarot o por estar basado en un antiguo ritual etrusco, el Baccarat demuestra que siempre hay algo más detrás de lo que jugamos, una historia rica e interesante que resulta grato conocer.

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